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SL-A 144: La Mancha del Berrocal

  • Categoría de la entrada:Senderismo
  • Tiempo de lectura:30 minutos de lectura
  • Título: La Mancha del Berrocal
  • Calificación: SL-A 144
  • Tipo: Circular
  • Municipio: Almadén de la Plata
  • Provincia: Sevilla
  • Longitud oficial: 6,6 Km.
  • Longitud realizada: 7,0 Km.
  • Fecha: 31/07/2021
  • Altura máxima: 487 m.
  • Desnivel acumulado: 163 m.
  • Temperatura: 21 ºC
  • Índice IBP: 27
  • Observaciones: Sendero Local
  • Dificultad: Media

Presentación

Aprovechando que las temperaturas de hoy nos van a dar un respiro en mitad del verano, he decidido hacer una ruta que se encuentra aislada de otras cercanas y además presenta poca longitud. Ideal para recobrar un poco la forma después de una primavera muy escasa en salidas.

Se trata del sendero SL-A 144 de nombre «La Mancha del Berrocal» situado en el término municipal de Almadén de la Plata, en plena Sierra Norte de Sevilla, cerca ya de la frontera con Extremadura.

Es un sendero circular que rodea la llamada Mancha del Berrocal, una zona donde sobresalen grandes bloques redondeados de granito llamados berrocales y cuyo comienzo y final está en el Centro de Visitantes Cortijo del Berrocal.


Punto de comienzo

Aunque ya he dicho que las temperaturas no iban a ser muy altas para esa época del año, me propuse llegar temprano para evitar las horas de más calor del mediodía. Así que planifiqué el trayecto para llegar a las 09:00 aproximadamente.

Para llegar al Cortijo del Berrocal hay que partir de Almadén de la Plata, si lo cruzamos de Oeste a Este giraremos a la derecha en la calle Palacios justo antes de la salida del pueblo. Sorprende un poco lo deteriorado que enseguida se pone el camino, que deja de estar asfaltado y se convierte en un carril de tierra, por lo que hay que ir despacio con el coche para no ir «aplanando los baches».

Lo que no me esperaba es que aún tuve que ir más despacio cuando me encontré de lleno con una vacada de unas 50 unidades incluido un montón de terneros. Claro, uno no está acostumbrado a lidiar con animales más altos que el coche y cuernos más largos que mi brazo así que al principio me lo tomé con calma (o más bien acojone profundo) y esperé pacientemente a ver si se apartaban. No fue el caso.

Después de 20 minutos de tensa espera y de ir demasiado lento me decidí a meterme entre ellas poco a poco, muy despacito, sin revolucionar el coche y cuidando de dejar a las crías lo más alejadas posibles. El caso es que parece que estuvieran, en cierta forma, acostumbradas a dejar paso, y se iban echando a los lados del carril. Cuando llegaba a la altura de algunas de las vacas, éstas giraban la cabeza y me miraban fíjamente, con una expresión que además de provocarme un escalofrío por la espalda venía a decirme algo así como: «Mira tío, te dejamos pasar por que nos das pena, pero que sepas que estos son nuestros dominios».

Una vez superado el trance el camino se hizo más divertido, además está salpicado con carteles de más senderos y otros que indican por dónde ir al Cortijo del Berrocal. El camino, además, mejora bastante con respecto al que había justo después del pueblo así que, traquilamente, llegamos al punto de comienzo con casi media hora de retraso.

Sorprende encontrar allí varias zonas de aparcamiento, para turismos y autobuses, por lo que parece que es un lugar frecuentado para hacer excursiones familiares. El Centro de Visitantes a esa hora está cerrado así que decido entrar cuando termine de hacer la ruta. Sólo hay un coche más en el aparcamiento aún siendo sábado así que no espero encontrar a mucha gente por los caminos.

El centro de Visitantes es en realidad un antiguo cortijo reformado donde se puede obtener información sobre los ecosistemas que rodean la zona y los equipamientos.


Trayecto

En cuanto me bajo del coche me sorprende el frío que hace, unos 17 ºC, sensación increíblemente placentera cuando uno está sufriendo los rigores del verano en Sevilla. Así que preparo la mochila, enciendo el GPS y dejo a mano la cámara de fotos. Si rodeamos el cortijo por la izquierda enseguida se ve un área recreativa, con mesas y bancos de madera a la sombra de los alcornoques, para que las excursiones puedan preparar picnis y bebidas, y nos encontramos con el primer cartel del sendero, que me indica que el sendero realmente comienza justo a la espalda del Centro de Visitantes, junto a un pozo que entiendo que sería parte del cortijo antiguo. Efectivamente, al lado está el cartel informativo del sendero y también una estructura metálica que parece el lugar de lanzamiento de una tirolina. Y también está la primera baliza del SL-A 144 (fotografía obligada), aunque un poco estropeada.

El sendero comienza de norte a sur, por tanto dejando el sol a nuestra izquierda si es por la mañana, con una buena cuesta arriba, ideal para que los cuádriceps y glúteos se pongan a punto de caramelo (P1).

Cuando llegamos al punto más alto podemos volvernos para ver el Cortijo allá abajo y una línea de alta tensión que cruza el paraje justo al lado. Curiosamente, el ruido eléctrico de la línea debido al efecto corona es muy perceptible y sobrepasa bastante a los sonidos que se deberían escuchar en mitad de la sierra. Además, es un ruido bastante desagradable así que me voy de allí rápidamente iniciando un breve descenso (P2).

En mitad de la bajada encontramos una especie de corral de piedra que en realidad se usó en su día como colmenar (P3). Curiosamente, la cerca de piedra en este caso no sirve para encerrar a los animales sino a evitar que entrén ya que en su interior se encuentran los panales y colmenas que producían la miel. Veremos otros dos colmenares en este mismo sendero.

A lo largo del camino veremos la nota característica de este sendero. Las grandes rocas graníticas redondeadas de varios metros de altura que va encerrando el camino a lo largo de su trayecto. Reciben el nombre de piedras berroqueñas o berrocales y deben su forma a procesos de erosión, fundamentalmente por causa del agua. Se ve que los humanos también han sabido sacar partido a estas piedras ya que se han encontrado por la zona utensilios del Paleolítico fabricados con granito como puntas de flecha, hachas y cuchillos. Es tal la riqueza de esta roca en la zona que el granito aflora en algunas partes del propio sendero, lo que me recuerda otro sendero que hice por la zona: Los Cachones, en el vecino pueblo de El Ronquillo, donde pasaba lo mismo: sin querer terminabas dando patadas a trozos de granito que salían del propio camino (P4).

En la misma bajada se encuentra una fuente, llamada «Pilar del Título» (P5).

También cerca pero más adelante vemos que el sendero se bifurca a la izquierda indicando una versión corta del mismo. Puedes ver la ruta de esta variante pintada de rojo en la imagen inicial de esta entrada (P6).

Después de una zona llana llegamos a otra bajada pronunciada hasta llegar al curso de un río y su igualmente pronunciada subida al otro lado (P7).

En mitad de la bajada dejamos a la derecha el segundo colmenar del sendero (P8).

La subida, bastante intensa, nos deja en un punto del sendero, que sin ser el de mayor altura, sí que es el que mejor vistas nos depara, con los valles del sur y del oeste claramente visibles. Esta posición es ideal para disfrutar de la berrea de los ciervos en otoño. Aprovecho para hacer unas fotos panorámicas y para darme cuenta de que otra vez el camino pica para abajo y después para arriba otra vez, hasta llegar al borde de un eucaliptal al fondo (P9).

Justo aquí se pueden apreciar los ejemplares de vegetación más comunes en el camino. Encinas, alcornoques, y en el extremo sur del sendero, unos eucaliptos. Se ven también algunos madroños, muy crecidos pese a ser arbustos, casi árboles, debido a las podas para el control de incendios y a la presión de los ciervos en verano por la falta de pastos y por usarlos para frotar la cornamenta.

Aquí es donde me doy cuenta de que el sendero no es apropiado para traer a niños pequeños, esta tercera subida que viene a continuación puede ser excesiva para ellos, e incluso a algún adulto se le puede hacer larga. De todas formas, es justo decir que el sendero está perfectamente mantenido, limpio y ancho, y que al fondo de cada bajada, las vaguadas están hormigonadas para evitar que sean excavadas por las corrientes. Justo durante la bajada vemos el tercer y último colmenar del sendero (P10).

Al llegar a mitad de la subida vemos un cruce en el que ya dejamos la dirección sur para ir hacia el este (giramos a la izquierda) (P11) y afrontamos el resto de la subida (P12).

Al final de la misma (P13) desembocamos en un carril, aún más ancho del que traíamos y que volvemos a tomar a la izquierda. A la derecha hay un cartel que indica hacia la «Finca El Membrillo». Es un camino mucho menos accidentado ya que está acondicionado para el paso de vehículos a motor, aún así sólo me encontré a un par de ciclistas de montaña disfrutando del paisaje. En este mismo cruce también se encuentra una antigua fuente y una instalación anexa a la misma del plan de infraestructuras forestales de la junta de Andalucía, de corte más moderno.

Vamos ahora hacia el norte rumbo al Cortijo del Berrocal, dejando un abrevadero a la izquierda (P14). Las subidas que quedan son mucho más suaves (P15 y P17). Dejamos por esta zona, a la izquierda, un puesto de observación encaramado en lo alto de una roca berroqueña de gran altura (P16).

Más adelante dejamos un cruce a la izquierda (P18), cerca de otra roca de excepcional tamaño (P19), otro cruce a la derecha (P20) y aún otro más a la izquierda (P21), aunque siempre seguimos de frente, sin desviarnos.

Iniciamos ahora la bajada que nos va a llevar a la zona recreativa (P22). Justo en la mitad de la bajada hay un cruce que deja a la derecha (P23) el sendero de los Arrianales (no homologado por la Federación Andaluza de Montañismo) y, a la izquierda, la conexión con el atajo que dejamos en el P6 (P24).

Seguimos bajando dejando atrás un cartel que dice «Precaución Barrera» (P25) hasta que llegamos a la barrera que está abierta del todo y no hay que tenerle precaución alguna… (P26)

Justo a partir de esta barrera comienza la zona de mesas y bancos que vimos al principio, donde aprovecho para beber algo de agua y comerme una barrita de cereales (P27).

Faltan pocos metros para terminar, justo donde empezamos, viendo la parte de atrás del Centro de Visitantes Cortijo del Berrocal (P28). Irónicamente y en contra de lo que indica su nombre, no pudimos visitar el Centro de Visitantes que, aún siendo más de las 11:00 se encontraba cerrado a cal y canto.

Al coger de nuevo el coche y antes de llegar a Almadén de la Plata me encontré de nuevo a las vacas, en esta ocasión apartadas del carril y tumbadas a la sombra de unas encinas, pero prometo que no dejaron de mirarme fíjamente hasta que no las perdí de vista en la siguiente curva…


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